I - CHING | EL ORACULO



El I Ching es una práctica oriental muy antigua que combina tanto las enseñanzas puramente mentales como las de carácter adivinatorio y oracular. Se trata de un libro chino cuyos primeros textos se remontan al 1200 A.C. y se engloba dentro de los Cinco Clásicos Confucianos. En cuanto a su finalidad, se trata de una fuente de sabiduría de la vida, ya que sirve como guía espiritual en la experiencia vital del individuo. Como oráculo, se trata de una herramienta para hallar la armonía, el equilibrio y la dirección correcta en el camino de la vida, sobre todo para asegurarnos que seguimos la orientación adecuada en nuestras acciones.
Este tipo de interpretación utiliza las permutaciones o vibraciones contenidas en el Ying y el Yang, representados en el I-Ching mediante la interacción de líneas discontinuas (- -) en el Ying y continuas (--) en el Yang. Con estas líneas se forman ocho figuras de tres líneas cada una, también llamadas triagramas. A su vez, éstas permutan para formar sesenta y cuatro figuras de de seis líneas cada una o hexagramas. La versión completa del I- Ching cuenta con una lectura distinta para hexagrama y también para cada línea individual sobre la que se ha pedido consejo u orientación.

A la hora de la interpretación, el consultante debe pensar y concentrarse en la pregunta para que el oráculo le conteste, y a continuación puede guiarse por el cuadro de resultados de cada línea individual, según el hexagrama que obtenga. El resultado debe reflexionarse, anotando todas las ideas que se muestren con la interpretación. Hay que ser lo más preciso que se pueda al realizar la pregunta, o de otro modo la respuesta será vaga. De todas formas, este oráculo hay que tomarlo más como un consejo o guía, y la persona puede verse limitada por sus expectativas. Por ello, es mejor guardar la respuesta y hacer notas sobre ella, para volver a revisarla después de un tiempo, ya que seguramente se encontrará con resultados inesperados.
Todo aquel que acude al I-Ching trata de experimentar y comprender cómo se generan los cambios en nuestro entorno, nuestras circunstancias y en nosotros mismos. Se trata de un milenario tratado de leyes universales, que trata de indicar la dirección natural o de menor resistencia al cambio que presenta la determinada situación en la que nos encontramos. Nos brinda la oportunidad de desenmascarar las contradicciones que se esconden tras las apariencias y sobre todo comprender los cambios que trascienden en nuestra vida. Si lográramos comprender de antemano las posibles consecuencias de una idea, palabra, actitud o hecho, no significaría que estuviésemos adivinando el futuro, sino que estaríamos realmente ante una previsión que resultaría de comprender la relación que existe entre los acontecimientos que ocurren en nuestra vida diaria.
El I-Ching ha sido analizado por numerosos entendidos, y se ha llegado a la conclusión de que sus consejos o funcionamiento obedece a la teoría de la Sincronicidad; si el consultante está imbuido en un estado de conciencia determinado, la aparición de un signo apropiado para definir el mismo será algo natural y dado. Es por eso que la persona debe acudir al oráculo en un estado de paz y equilibrio mental, convencido de que obtendrá la respuesta a sus inquietudes.